sábado, 9 de julio de 2011








En las brumas de la noche, entre los sonidos del bosque las antorchas ardían con el color intenso de la escarlata fulgurante. Los aldeanos proclaman gritos de odio y los clérigos del pueblo hacían sonar campanas contra aquel rufián. Ese hombre había llevado al éxtasis del odio a todos los ciudadanos su nombre era el Aser el Ladrón de corazones; Tiempo atrás vivía entre la mas alta sociedad del reino, con el nombre de Charls Monegraní pero su historia no acaba ahí pues por las noches cuando todos dormían, en su interior resurgía un hombre llamado Aser sus manos eran herramientas del hurto, pero estas no codiciaban tesoros ni fortunas, sus manos eran expertas en robar los corazones de las mujeres mas puras e inocentes, se alimentaba de su inocencia, devorando todo rastro de ellas mismas.

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En la oscura y aterciopelada noche, háyase atrapado Aser en lo que el creía su fin en una placeta sin salida de un pequeño pueblo las antorchas se apagaron, con una ráfaga de aire afrutado los vecinos se quedaron pálidos de horror, esperando saber de donde surgía aquella ráfaga inesperada, orientaron sus miradas sobre la procedencia de aquel viento. En la oscura nada una luz roja difuminada surgía de la ruta de lo campos, rápida y entrecortaba se acercaba a aquel lugar, los animales empezaron a alborotarse, los habitantes rezaban por que fuera un ángel, Aser quería aprovechar aquella situación idónea para huir pero quedo inmóvil por el pánico, el también era humano, supo estremecerse. Hubo silencio, las antorchas se apagaron.
Volvieron a encenderse de la nada con una llama azul una dama cubierta de un liquido viscoso surgió al lado de ese maldito rufián. La masa supo distinguir el olor a muerte y se quiso despejar,era tarde,la mujer se dividió e hizo una cadena alrededor de ellos, empezó a acercarse a ellos,y empezó a matar con sus fauces tanto a niños, como ancianos, todo el pueblo se redució a un charco de sangre y huesos. Ella se quedó mirando al atemorizado ladrón. Este se quedó expectante, pero no por lo que acababa de ver, los ojos de esa dama, su belleza, el se quedó contemplándola.

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